Monday, May 20, 2013
Intolerante
Tengo un problema de intolerancia. Bueno seguro tengo muchos más que uno. Pero el que de un tiempo a la fecha me resulta cada vez más incómodo es uno que tiene que ver con el adecuado uso del lenguaje. Y conste que ni siquiera me refiero al buen uso, pa que no me tachen desde ahora de fundamentalista. Me conformo con que sea adecuado. Con que la gente no use las palabras a lo menso sin saber qué quieren decir. O peor aún, creyendo que quieren decir otra cosa distinta de la que quieren decir (las palabras, no ellos; aunque también), nomás porque esa palabra rarilla les sonó a algo.
Me recuerdan a Fernando Soto "Mantequilla", que hacía de Cuco en Los tres huastecos con Pedro Infante. A su personaje las palabras le sonaban a cosas muy chistosas; soliloquio le sonaba a solo y loco, o ipsofacto, que le sonaba a que alguien se había hecho pato, o pusilánime, que le sonaba a que tenía pus en el alma. Pero "Mantequilla" tenía dos ventajas: la primera es que preguntaba... y la segunda es que era gracioso.
En todo caso lo de malusar palabrejas desconocidonas tiene cierta justificación y quizá nomás merezca que hagamos una buena campaña para promover el uso del diccionario, tan menospreciado por estos días. Pero (y a ver si están de acuerdo conmigo) malusar palabras comunes y corrientes y desvirtuarlas en total desconsideración del lenguaje no debería tener perdón.
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