Thursday, September 20, 2012

Turbulencia

¿Ya les había contado que no vivo más en la gran ciudad? Al menos no por el momento. Al menos no de aquí a que empiece otro año.
Creí que me costaría menos trabajo dejarla. O quizá debería decir que lo que me está costando trabajo es "olvidarla", considerando que dejarla la dejé de tajo y sin lágrimas que balancearan los montones de sonrisas que se dibujaban en mi rostro por esos días. Llegué muy entusiasta, es verdad. Y muy dispuesta. Y muy ilusionada. Y ha sido difícil conservar esa euforia. El proceso está siendo menos ligero de lo que pensé. Se me cruzan las ideas, los sueños. Se me cruzan la razón y el sentimiento, la voluntad y la inercia, la sorpresa y el miedo. Se me cruza la yo que creí que era con la que estoy descubriendo que soy, y a ambas se les atraviesa la que quiero ser.
Abstracto como suena, por esto estoy pasando hoy y las ondas expansivas de la turbulencia llegan a sitios que de verdad habría querido mantener aparte y a salvo: mi pareja, mi novela, mi familia, mis amigos, mi trabajo... mis sueños. Y de repente la necesidad de moverse para sobrevivir. Con el miedo que da moverse.

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Saturday, June 23, 2012

La culpa es del narcotráfico

"pfffff... señoras que ven videos para tontos que se creen listos y luego se reprochan haberse enamorado de un ejemplar bastante típico de tales tontos."

así decía el tuit que escribí hace un par de minutos y no me atreví a publicar porque a la única que balconea es a mí y pues no.

y es que ya entrados en confesiones, la verdad es que yo no sólo me enamoré. ah, no: yo cuando la cago la cago bien y como enamorarme no me pareció suficiente fui y me casé con él.
durante muchos años dije a pregunta expresa que el motivo de mi divorcio fue que nos dimos cuenta de que queríamos diferentes cosas, pero que jamás tendría algo malo que decir de él. y aunque ese sentir era real en ese momento, hoy digo, sin que nadie me lo pregunte, que sí tengo cosas no precisamente amables que comentar. la que viene a cuento ahora es que era más bien mensón.
la tirria me vino hace rato, después de que tuiteando por la vida me topé con un video que promueve el señor en cuestión. se trata de un video político malhechote (con faltas de ortografía y errores de locución y así) que veladamente intenta promover un voto "razonado" por el PAN y para ello presenta una serie de pseudo argumentos de lo más chafas (disculpen que no me esfuerce en buscar un sinónimo, pero neta el video no da para más), del tipo "¿tú eres de los que piensan que la violencia es ocasionada por la pobreza? respetable, pero la violencia no es consecuencia de la pobreza, es decir, los pobres NO tienen la culpa, sino es el narcotráfico. ¿está claro?"
no, bueno. lo que está claro es que para estos imbéciles nunca es necesario tocar el tema de la desigualdad que provoca muchos y agudiza la mayoría de los problemas más graves de los mexicanos. por principio, nomás faltaba que los pobres tuvieran la culpa, pero todo en esa frase es truculento y manipulador para llegar a que el narco es el diablo y ¿qué? ¿FCH es dios? esa justificación al infame gobierno de FCH sin bases y sin argumentos sostenibles, pues ¿qué les digo? me sacó ronchas en la piel y el corazón.
ya sabía yo que el fuerte de este ex no era leer mucho y que se "informaba" de las formas más fáciles posibles... pero por lo menos antes no opinaba, caray.
ahora no sólo opina, sino que pretende difundir las babosadas que su ignorancia le permite creer.

Todo este desahogo viene a cuento porque me desconcierta que su estupidez me irrite tanto, si hace casi 10 años que no tengo ningún tipo de relación con él. no lo he vuelto a ver, no lo extraño, no suelo pensarlo más allá que como referencia de un momento determinado de mi vida, huelga decir que el amor se me acabó tiempo antes del día que nos vimos por última vez para firmar nuestra separación. o sea, que él ya no me importa, pues.
ha de ser mi egototototototote convertido en monstruo, que nomás me enfoca a mí y no puedo creer que no me diera cuenta de este detalle antes de casarme.
ahora sí que como dice el video que promueve el susodicho: mi violencia no es consecuencia de su pereza, es decir, él NO tiene la culpa.
seguramente él le echará la culpa al narcotráfico.

Friday, June 22, 2012

De futureos y otros dilemas

¿Qué de todo lo que soy, sin saberlo todavía, me sorprenderá más?

Thursday, March 1, 2012

Es mi espacio y lloro si quiero

(Ésta es una columna que publiqué hace poco más de un año en una revista de ciudad a donde no vuelvo a ir. Aunque mi postura con respecto a la legalización de las drogas no es particularmente subversiva, el hecho de que la revista hubiera publicado esta columna cortada y sobre todo que cancelaran mi espacio después de ello, me hizo sospechar en ese entonces que lo que había escrito era la causa de mi despido. Hoy que ya ni vivo en esa ciudad encontré la mentada columna traspapelada y me ha parecido necesario publicarla en mi lugar, de donde nadie me va a correr por decir lo que sigo pensando).


PROHIBIR O LEGALIZAR

Por La Chica del 17

Una vez me hicieron un examen médico para contratarme en un conocido periódico. Yo, que era muy joven y creía en la honestidad un poco más ingenuamente que hoy, contesté a pregunta expresa del doctor que me interrogaba que sí había probado la mariguana. Mi poca malicia me dio, eso sí, para subrayar que no la había vuelto a fumar y para destacar lo lejano del episodio en el tiempo.

Sin embargo, me pidieron mi renuncia a unas semanas de haber firmado el contrato. Incluso cuando no había prueba alguna de mi supuesta drogadicción: el análisis de orina fue negativo porque era cierto que mi experiencia psicotrópica había sucedido años atrás. Así que decidieron despedirme simplemente con base en mi honestidad.

(No viene ya al caso calificar de estupidez mi ingenuidad. Llevo años preguntándome en qué diablos estaba pensando cuando creía que pensaba en la honestidad que le urgía a mi profesión. Y todo para que hoy siga yo pensando lo mismo).

En ese microcosmos editorial el consumo de estupefacientes funcionaba como la "admisión" de gays en el ejército gringo: "don't ask, don't tell". O sea: mientras no me lo digas, haz lo que quieras. No eran pocos los consumidores de cocaína y de alcohol, por ejemplo. Con la diferencia de que ellos no andaban confesándolo en sus exámenes médicos.

La anécdota viene a cuento por la polémica que generó —tanto aquí como allá— la propuesta de legalizar el cultivo y consumo de mariguana en California, y por mi necedad —disculpen ustedes que nomás no aprenda— de decir honestamente lo que pienso: no podemos seguir intentando resolver las graves problemáticas de nuestro país basados en criterios tan fútiles como "esto es bueno" o "eso es malo". La corta visión de medidas como prohibir la comida chatarra para combatir el problema de obesidad equivale a confundir la gimnasia con la magnesia. Porque lo que tenemos que aprender y enseñar es a comer bien, aunque tengamos la opción y sobre todo la libertad de comer mal. Guardadas las abismales diferencias, en la lucha contra el narcotráfico el enemigo es un monstruo de varias cabezas: la creciente drogadicción y sus consecuencias en la salud poblacional, el desarrollo y empoderamiento del mercado negro y sus líderes, su enriquecimiento ilícito, la incursión en la ilegalidad de todo aquel que —de frente o de lado— se relacione con el problema y las consecuencias (cada vez más dolorosas en el caso mexicano) de una lucha necia por querer prohibir "lo malo". Pero si los gobiernos dejaran de lado la doble moral que nos recuerda el lado más chafa de su paternalismo, aceptarían legalizar las drogas y enfocar sus esfuerzos a programas de información, prevención, tratamiento y cura de las adicciones, en vez de a la matanza de todos los malos (y los buenos que vayan pasando). Claro que entonces dejarían de ser "buenos" y de procurar que nosotros lo seamos. Y también dejarían de obtener beneficios (los que lo obtienen, que los hay) por permitir a discreción y conveniencia el tráfico, distribución y consumo de algo que primero prohiben para que sea negocio.

Para cerrar la anécdota inicial, sepan que entre que me corrían y me recontrataban por honorarios (para no traicionar su doble moral), el chisme se corrió por la redacción y yo fui algo así como dead junkie woman walking por unos días. Luego fui simplemente reconocida por mi trabajo y eventualmente recontratada en nómina. Seguramente consideraron que ya me había rehabilitado.